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<channel><title><![CDATA[Parroquia San Miguel Arcangel- Cabo Rojo P.R. - Blog - Fe Viva]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva]]></link><description><![CDATA[Blog - Fe Viva]]></description><pubDate>Sun, 10 May 2026 07:48:41 -0400</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[No os dejaré huérfanos]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/no-os-dejare-huerfanos]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/no-os-dejare-huerfanos#comments]]></comments><pubDate>Sun, 10 May 2026 10:41:41 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/no-os-dejare-huerfanos</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.org&#8203;Queridos hermanos, paz y bien.A dos semanas para que termine la cincuentena pascual, la Iglesia comienza a prepararnos para la gran celebraci&oacute;n con que la concluir&aacute;: Pentecost&eacute;s, la venida del Esp&iacute;ritu Santo sobre los Ap&oacute;stoles. La manifestaci&oacute;n p&uacute;blica de la Iglesia. Podr&iacute;amos decir, su comienzo. En esta lectura del Evangelio el Se&ntilde;or promete a sus disc&iacute;p [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org</span><br /><br />&#8203;<font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.</font><br /><br /><font size="3">A dos semanas para que termine la cincuentena pascual, la Iglesia comienza a prepararnos para la gran celebraci&oacute;n con que la concluir&aacute;: Pentecost&eacute;s, la venida del Esp&iacute;ritu Santo sobre los Ap&oacute;stoles. La manifestaci&oacute;n p&uacute;blica de la Iglesia. Podr&iacute;amos decir, su comienzo. En esta lectura del Evangelio el Se&ntilde;or promete a sus disc&iacute;pulos el env&iacute;o de un &ldquo;Par&aacute;clito&rdquo;, un Defensor o Consolador, que no es otro que el Esp&iacute;ritu mismo de Dios, su fuerza y su energ&iacute;a, Esp&iacute;ritu de verdad porque procede de Dios que es la Verdad en plenitud, no un concepto, ni una f&oacute;rmula, sino el mismo Ser Divino que ha dado la existencia a todo cuanto existe y que conduce la historia humana a su plenitud. No somos hu&eacute;rfanos, porque el Esp&iacute;ritu siempre est&aacute; con nosotros.</font><br /><br /><font size="3">En Pentecost&eacute;s se produjo el milagro, gracias al don recibido por los Ap&oacute;stoles. A partir de ese momento, comenz&oacute; la expansi&oacute;n por todo el mundo. Hoy hemos escuchado c&oacute;mo Felipe predica en Samar&iacute;a. Sabemos que los jud&iacute;os y los samaritanos no se llevaban en absoluto. Podr&iacute;a sorprender, pues, pero gracias al Par&aacute;clito los Disc&iacute;pulos entendieron que la salvaci&oacute;n era universal, as&iacute; que se lanzaron a la tarea. Y lo hizo bien el ap&oacute;stol, porque bautiz&oacute; a tantos, que Pedro y Juan se acercaron desde Jerusal&eacute;n, para confirmar con su bendici&oacute;n la obra iniciada por Felipe.</font><br /><br /><font size="3">La acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu es la que permite todo esto. Se rompen barreras, se superan odios ancestrales, se va formando la unida de los creyentes. As&iacute; se logra un nuevo Pentecost&eacute;s, al venir el Esp&iacute;ritu Santo sobre estos nuevos cristianos procedentes de un grupo tan despreciado por los jud&iacute;os. Para el Esp&iacute;ritu divino, no hay barreras ni fronteras. Es Esp&iacute;ritu de unidad y de paz.</font><br /><font size="3">La primera carta de san Pedro sigue record&aacute;ndonos algo muy importante en nuestros d&iacute;as, sobre todo cuando tanta gente est&aacute; a la b&uacute;squeda de una luz en si vida: que los cristianos debemos estar dispuestos a dar raz&oacute;n de nuestra esperanza a todo el que nos la pida. Tenemos que poder explicar por qu&eacute; creo, por qu&eacute; espero, por qu&eacute; conf&iacute;o en la bondad de Dios, a pesar o en medio de los sufrimientos, personales y del mundo, que nos rodean. Saber explicar lo que significa haber experimentado el amor del Padre, comprender los padecimientos de Cristo por m&iacute; y por todos para darnos la posibilidad de llegar a la plenitud de nuestra existencia en Dios.</font><br /><br /><font size="3">Por eso san Pedro nos anima a ser pacientes en los sufrimientos, contemplando a Jesucristo, nuestro modelo, el justo, el inocente, que oraba por sus asesinos en medio del suplicio y los perdonaba, para conducirnos a Dios. Ese Jes&uacute;s que fue vivificado por el Esp&iacute;ritu.</font><br /><br /><font size="3">El Esp&iacute;ritu es un personaje sin rostro. A diferencia del Padre Todopoderoso (de quien se habla en el Antiguo Testamento) y del Hijo, tiene un car&aacute;cter inobjetivable. Se nos escapa de las manos. Por eso su acci&oacute;n expresa en la Sagrada Escritura en t&eacute;rminos como viento, fuerza, inspiraci&oacute;n, luz, impulso&hellip; Es la Persona m&aacute;s fr&aacute;gil &ndash; si se puede hablar as&iacute; &ndash; e impalpable de la Sant&iacute;sima Trinidad.</font><br /><br /><font size="3">Se le reconoce por sus acciones, por su trabajo. Por ello se le reconoce como a la Persona &ndash; Obrera de la Trinidad. Es el poder de Dios, el amor de Dios en acci&oacute;n, el garante de que se cumplan las promesas. De todo el trabajo que el Esp&iacute;ritu realiza, el Se&ntilde;or subrayar&aacute; varias acciones concretas en la p&aacute;gina del Evangelio de este domingo.</font><br /><br /><font size="3">&ndash; Es el esp&iacute;ritu de la Verdad. Nos hace salir de la mentira y del enga&ntilde;o. Quien recibe el Esp&iacute;ritu de Dios aprende a apreciar, a ser sensible y a gustar cuanto de bueno, de bello, de noble, de justo se da en la realidad, a no ser derrotista&rsquo; o fatalista, como nos ped&iacute;a san Pedro; a poseer el sentido del bien y del mal; a tomar decisiones habiendo percibido su llamada y a poseer el coraje para secundarla.</font><br /><br /><font size="3">&ndash; Es tambi&eacute;n el Defensor. El proceso de vida cristiana est&aacute; sujeto a crisis, a luchas, a obst&aacute;culos. Atraviesa por momentos de aridez, de sensaci&oacute;n de timo, de cansancio, a tentaciones&hellip; y, adem&aacute;s, debe de justificarse frente a una cultura que no acaba de entenderla o que la rechaza abiertamente. El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or se convierte en un &iacute;ntimo conocedor de nuestras desolaciones, (&laquo;Consolador buen&iacute;simo&raquo; le canta la liturgia) y mantenedor de la tensi&oacute;n del seguimiento.</font><br /><br /><font size="3">&ndash; Es el que nos une a Dios. Nos da el esp&iacute;ritu de hijos. Saberse hijo, incondicionalmente querido, indefectiblemente perdonado y acogido es el punto del que depende no solo nuestra salud espiritual, sino incluso el equilibrio ps&iacute;quico. Desde ah&iacute; comienzan la entrega y el amor. No resulta extra&ntilde;o que cuando la experiencia de la filiaci&oacute;n del amor de Dios languidece, los compromisos cristianos se vuelven cargas insoportables.<br />&#8203;</font><br /><font size="3">Acojamos esa presencia que nos sobreviene prometida del Se&ntilde;or como Esp&iacute;ritu del amor, de la verdad y del bien. Vivir la Pascua significa redescubrir cada d&iacute;a que estamos llamados al amor y a la comuni&oacute;n. Que, aunque somos d&eacute;biles y con frecuencia nos sentimos aplastados por muchas preocupaciones y sufrimientos, se nos conceda no perder nunca el deseo de ser testigos del amor. Que cada d&iacute;a podamos decirle al Se&ntilde;or: &laquo;Conc&eacute;deme, hoy, ser motivo de consuelo para mis hermanos, en especial para los m&aacute;s tristes y los que pasan por las pruebas m&aacute;s dif&iacute;ciles&raquo;.<br /><br />&#8203;&laquo;Conc&eacute;deme, hoy, hacer brillar un rayo de luz en el camino de quienes no conocen la belleza de la vida&raquo;. Que cada d&iacute;a podamos decir: he aqu&iacute; la Pascua. Que cada ma&ntilde;ana podamos ponernos en camino impulsados por el Esp&iacute;ritu de amor, y as&iacute; ya nada podr&aacute; asustarnos: hasta el dolor y la muerte se volver&aacute;n acontecimientos de amor, acontecimientos pascuales, pasos a la vida nueva. Con la ayuda del Esp&iacute;ritu.</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí.]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/no-se-turbe-vuestro-corazon-creed-en-dios-y-creed-tambien-en-mi]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/no-se-turbe-vuestro-corazon-creed-en-dios-y-creed-tambien-en-mi#comments]]></comments><pubDate>Mon, 04 May 2026 12:55:36 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/no-se-turbe-vuestro-corazon-creed-en-dios-y-creed-tambien-en-mi</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.orgQueridos hermanos, paz y bien.El camino de la primera comunidad de disc&iacute;pulos, que hemos ido meditando en estas semanas de Pascua, parec&iacute;a un camino de rosas. Ya hemos visto c&oacute;mo viv&iacute;an todos unidos con un solo coraz&oacute;n y con una sola alma, c&oacute;mo se ayudaban los unos a los otros en todo lo que pod&iacute;an, moral y materialmente. Hasta hoy, cuando aparecen diferencias y discusiones entre los [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org</span><br /><br /><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.<br /></font><br /><font size="3">El camino de la primera comunidad de disc&iacute;pulos, que hemos ido meditando en estas semanas de Pascua, parec&iacute;a un camino de rosas. Ya hemos visto c&oacute;mo viv&iacute;an todos unidos con un solo coraz&oacute;n y con una sola alma, c&oacute;mo se ayudaban los unos a los otros en todo lo que pod&iacute;an, moral y materialmente. Hasta hoy, cuando aparecen diferencias y discusiones entre los de lengua griega y los de lengua hebrea. Parece normal que, cuando un grupo crece, haya problemas de organizaci&oacute;n, seguramente sin mala voluntad. Pero algunos se molestaron, y eso dio lugar a una reflexi&oacute;n que puede sernos &uacute;til a nosotros, veinte siglos despu&eacute;s.<br /></font><br /><font size="3">Todos se reunieron y juntos llegaron a la conclusi&oacute;n de que hab&iacute;a que diversificar los ministerios. Unos, a rezar y a celebrar el recuerdo de la &uacute;ltima cena con el Maestro, o sea, dedicados a la<span style="font-weight:700">&nbsp;liturgia</span>. Otros, entregados al servicio de los necesitados, o sea, a la&nbsp;<span style="font-weight:700">&ldquo;diakon&iacute;a</span>&rdquo;. Que para eso est&aacute;n los carismas en la Iglesia. Tuvieron reflejos los Ap&oacute;stoles, para adaptarse a la nueva situaci&oacute;n, para que todos tuvieran que comer y no disminuyera la oraci&oacute;n. Los Disc&iacute;pulos les impusieron las manos a los di&aacute;conos elegidos, para que se viera la uni&oacute;n de estos diferentes carismas y la comunidad pudiera seguir viviendo en paz y armon&iacute;a.<br /></font><br /><font size="3">Esa paz que el Se&ntilde;or deseaba y los Ap&oacute;stoles sintieron cada vez que se les apareci&oacute;, despu&eacute;s de haber resucitado. Hoy tambi&eacute;n hay palabras de pacificaci&oacute;n. Es bonito escuchar unas palabras de consuelo en un mundo tan agitado. &ldquo;No se turbe vuestro coraz&oacute;n&rdquo;. El Buen Pastor, figura sobre la que medit&aacute;bamos el domingo pasado, comienza con estas reconfortantes palabras un discurso muy profundo y personal. Recordemos el contexto: son las horas que siguen a la &Uacute;ltima Cena, los Disc&iacute;pulos est&aacute;n angustiados, confundidos, acaban de saber, de labios del Maestro, que uno de ellos es un traidor, que Pedro le va a negar y que se va a un lugar donde no pueden seguirle, por el momento. Una situaci&oacute;n angustiosa.<br /></font><br /><font size="3">Y, en medio de este miedo, Jes&uacute;s pronuncia estas palabras, que sonar&iacute;an como una caricia para el alma. No les promete que el dolor desaparecer&aacute;, no les ofrece utop&iacute;as o un mundo mejor, les ofrece un ancla, la fe. Creer en &Eacute;l es la medicina contra la inquietud del coraz&oacute;n. Jes&uacute;s les promete que su marcha no es para siempre. Es una forma de amor, porque va a prepararles un lugar en la casa del Padre. Esta promesa nos recuerda que nuestro destino &uacute;ltimo no es quedar a la intemperie, ni estar solos, ni tampoco el vac&iacute;o absoluto, sino la comuni&oacute;n con Dios despu&eacute;s de la muerte. La turbaci&oacute;n ante la muerte es una realidad innegable, pero no es la &uacute;ltima realidad. La &uacute;ltima realidad la tiene Cristo, el Camino que nos lleva de vuelta a casa.<br /></font><br /><font size="3">En ese momento Tom&aacute;s, que siempre es muy expresivo (recordemos el deseo de tocar las llagas de Cristo, cuando estaba ausente en la primera aparici&oacute;n del Resucitado a los Ap&oacute;stoles, su &ldquo;ver para creer&rdquo;) reconoce que no ha entendido nada. Ni sabe ad&oacute;nde va Jes&uacute;s, ni sabe c&oacute;mo llegar all&iacute;. Yo intuyo que los dem&aacute;s tampoco entendieron mucho, pero eso le sirve a Jes&uacute;s para revelarse como &ldquo;el Camino, la Verdad y la Vida&rdquo;. Es la puerta por la que las ovejas van al Padre. Porque el Padre y el Hijo son Uno, por eso ver al Hijo es ver al Padre. &ldquo;Ahora ya lo conoc&eacute;is y lo hab&eacute;is visto&rdquo;, dice Jes&uacute;s.<br /></font><br /><font size="3">Pero no todo se aclara. Sigue la confusi&oacute;n y ahora es Felipe el que pone voz al desconcierto general: &ldquo;Se&ntilde;or, mu&eacute;stranos al Padre y nos basta&rdquo;. &ldquo;Casi nada&rdquo;. Un deseo que todos podr&iacute;amos suscribir, ver a Dios, tener la certeza de su existencia y poder vivir con total seguridad. Repito, &ldquo;casi nada&rdquo;.</font><br /><font size="3">Pero Jes&uacute;s le abre los ojos a Felipe, y le hace ver que eso que pide, ya se ha cumplido. Est&aacute; viendo a Jes&uacute;s, que es como ver al Padre. Es la revelaci&oacute;n hacia la que va llevando la predicaci&oacute;n de Cristo. Ya tenemos todo lo que necesitamos para poder creer, para poder decir que vivimos en el Padre y en el Hijo y en el Esp&iacute;ritu Santo.<br /></font><br /><font size="3">Finalmente, el texto nos deja una sorprendente promesa: los que creen en &Eacute;l, realizar&aacute;n las mismas obras y &laquo;hasta mayores&raquo;. No es algo para que nos volvamos soberbios, sino m&aacute;s bien un recuerdo para que seamos las manos y los pies de Jes&uacute;s en este mundo, movidos por la fuerza del Esp&iacute;ritu, que es la fuerza que &Eacute;l se encargar&aacute; de enviar. Seguir adelante con la obra que empez&oacute; el Se&ntilde;or.<br /></font><br /><font size="3">En este momento del tiempo pascual, nos podemos preguntar:<br />&#8203;</font><br /><font size="3">&iquest;C&oacute;mo te encuentras? &iquest;Vives en paz? &iquest;Haces realidad en tu vida el mandato de Jes&uacute;s de que tu coraz&oacute;n no se turbe, en los momentos que sientes miedo o preocupaci&oacute;n? &iquest;Crees en &Eacute;l, tambi&eacute;n en los momentos de crisis que hay en tu vida?<br /></font><br /><font size="3">&iquest;Es Jes&uacute;s para ti el &uacute;nico Camino, la aut&eacute;ntica Verdad y la verdadera Vida? &iquest;Se hace esto verdad en tu vida? &iquest;O buscas caminos aparentemente m&aacute;s c&oacute;modos, pero que no te proporcionan consuelo o sentido en la vida?<br /></font><br /><font size="3">Sobre el conocer al Padre Dios, &iquest;qu&eacute; rasgos de nuestro Padre Bueno puedes descubrir al observar el modo en que Jes&uacute;s trataba a sus Disc&iacute;pulos? &iquest;C&oacute;mo puedes imitarlo en tu vida diaria?<br /></font><br /><font size="3">Sabemos que, al final, creer es fiarse. No es comprender racionalmente; es acoger, dar cr&eacute;dito, encontrarse con el Se&ntilde;or y considerarlo en verdad como aquel que mueve los hilos de nuestra vida y dispone el desarrollo de todos los acontecimientos. Hasta que no lleguemos a esta experiencia de comuni&oacute;n &mdash;es decir, de abandono de nosotros mismos en Aqu&eacute;l que nos ha incorporado a S&iacute; mismo en el Bautismo&mdash; no podremos decir que conocemos plenamente a Jes&uacute;s y, en &Eacute;l, al Padre. Para esto nos ha sido dado el Esp&iacute;ritu Santo. &Eacute;l nos permite caminar por el sendero de Dios seguros de que lo dispone todo para nuestro bien.<br /></font><br /><font size="3">As&iacute; se llega a conocer al verdadero Dios: aceptando a Jes&uacute;s como modelo de hombre. Todo lo dem&aacute;s ser&aacute;n aproximaciones que necesariamente se quedan peque&ntilde;as, y s&oacute;lo ser&aacute;n v&aacute;lidas si no se apartan de este camino que es Jes&uacute;s, si no deforman esta verdad que es Jes&uacute;s y si no arruinan esta forma de vida que Jes&uacute;s sigue manteniendo disponible en la fuerza de su Esp&iacute;ritu.</font><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Yo soy la puerta de las ovejas.]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/yo-soy-la-puerta-de-las-ovejas]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/yo-soy-la-puerta-de-las-ovejas#comments]]></comments><pubDate>Sun, 26 Apr 2026 11:37:23 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/yo-soy-la-puerta-de-las-ovejas</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.orgQueridos hermanos, paz y bien.El cuarto domingo de Pascua es conocido tradicionalmente como el Domingo del Buen Pastor.&nbsp; Es un nombre consolidado en la tradici&oacute;n de la Iglesia Cat&oacute;lica desde hace siglos. Tiene su origen en el cap&iacute;tulo diez del Evangelio de Juan, donde Jes&uacute;s se presenta como el &laquo;Buen Pastor&raquo; que da la vida por sus ovejas. Adem&aacute;s de la meditaci&oacute;n sobre el Bue [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org<br /><br /></span><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">El cuarto domingo de Pascua es conocido tradicionalmente como el Domingo del Buen Pastor.&nbsp; Es un nombre consolidado en la tradici&oacute;n de la Iglesia Cat&oacute;lica desde hace siglos. Tiene su origen en el cap&iacute;tulo diez del Evangelio de Juan, donde Jes&uacute;s se presenta como el &laquo;Buen Pastor&raquo; que da la vida por sus ovejas. Adem&aacute;s de la meditaci&oacute;n sobre el Buen Pastor, este domingo ha sido instituido oficialmente para celebrar la Jornada Mundial de Oraci&oacute;n por las Vocaciones. Porque siguen haciendo mucha falta buenos pastores.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">La imagen del Buen Pastor tuvo un &eacute;xito notable entre los cristianos quienes, ya desde los primeros siglos de la Iglesia, representaron a Jes&uacute;s como Buen Pastor cargando sobre sus hombros un cordero o una oveja. Esas representaciones se conservan en las catacumbas romanas y en numerosos sarc&oacute;fagos de distinta procedencia. La imagen sugiere la ternura de Cristo y su amor sol&iacute;cito por los miembros de su comunidad, su mansedumbre y paciencia, cualidades que se asignan convencionalmente a los pastores, incluso su entrega hasta la muerte. Ya sabemos que &ldquo;el buen pastor da la vida por sus ovejas&rdquo;.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">Puede que, en una realidad urbana sembrada de centros comerciales, sem&aacute;foros, autom&oacute;viles y dem&aacute;s, la figura del Buen Pastor que nos presenta este domingo IV de la Pascua no resulte la m&aacute;s actual para captar la hondura de la persona y del mensaje de Jes&uacute;s. Quiz&aacute;, por ello mismo, habr&iacute;a que concluir (sin olvidar la imagen cl&aacute;sica que el evangelio de hoy nos presenta) que Jes&uacute;s es un hilo conductor que nos ofrece la luz necesaria para ver los acontecimientos de la vida, con la mirada de Dios, y es aquel hilo conductor que, cuando se vive conectado a &Eacute;l, produce inmediatamente la vida.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">Jes&uacute;s, el Buen Pastor, es el nos abre a todo un oc&eacute;ano de posibilidades:<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">&ndash; Va por delante de las ovejas. Las llama por el nombre y las saca del redil. Abre la puerta, para que las ovejas salgan y le sigan. Y si cruzas esa puerta, antes o despu&eacute;s te acabas encontrando con Jes&uacute;s. Es como un ascensor por el que los creyentes podemos subir hasta la felicidad del cielo.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">&ndash; Busca a las ovejas perdidas. Es un psic&oacute;logo excelente. Conoce a cada una de sus ovejas. Sabe lo que nos pasa, lo bueno y lo malo. El d&iacute;a de nuestro Bautismo entr&oacute; en lo m&aacute;s hondo de nuestro coraz&oacute;n y no ha dejado de acompa&ntilde;arnos hasta hoy. Si nos perdemos, porque nos alejamos de &Eacute;l, consciente o inconscientemente, sale a buscarnos, porque sin ti el reba&ntilde;o no est&aacute; completo. Y no para hasta encontrarte.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">&ndash; Da la vida por las ovejas. Porque las siente como suyas, no es un &ldquo;mercenario&rdquo; a sueldo. Cuando llegan los peligros, se pone delante de sus ovejas, para que no sufran nada.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">&ndash; Las lleva a buenos pastos, donde hay verde hierba y agua abundante, para que reposen y poder curar las heridas. Quiere darte un descanso provechoso, para que recuperes las fuerzas y que sientas en el camino su protecci&oacute;n y su cercan&iacute;a, para que est&eacute;s seguro. Por eso merece la pena aprovechar y disfrutar del Pan de Vida que nos da en la Eucarist&iacute;a. La Santa Misa es la ventana que nos permite contemplar la gran fiesta a la que estamos llamados.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">Y nosotros, &iquest;qu&eacute; tenemos que hacer?<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">&ndash; Seguir al pastor y conocer su voz. Escuchar su Palabra, que est&aacute; al alcance de la mano cada d&iacute;a. Acompa&ntilde;ando al Pastor, intentando vivir como &Eacute;l, es como mejor se le conoce. Incluso puedes llegar a ser pastor para otros. Como los Ap&oacute;stoles y los Evangelistas, que recogieron el mensaje de Cristo, para que no se perdiera.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">&ndash; Dejarnos conducir por &Eacute;l. Jes&uacute;s ha abierto el camino, nos ha mostrado c&oacute;mo se puede llegar a los verdes pastos, y nosotros nos empe&ntilde;amos en buscar atajos complicados y peligrosos, bebemos de fuentes contaminadas, escuchamos voces embusteras y nos dejamos llevar por pastores que ofrecen felicidad ef&iacute;mera, a coste de la propia vida. No le dejamos al Maestro guiarnos.<br /></font><br /><br /><span></span><font size="3">&ndash; Ser reba&ntilde;o. En solitario, somos ovejas perdidas. Nuestro Pastor nos quiere junto a otras ovejas. Si estamos perdidos, nos llama por nuestro nombre para que volvamos a &Eacute;l. Somos &uacute;nicos e irrepetibles, pero nos quiere junto a nuestros hermanos. Un s&oacute;lo Pastor y un s&oacute;lo reba&ntilde;o. Eso debe recordarnos que no elegimos a los miembros del reba&ntilde;o. No somos qui&eacute;n para echar a nadie del grupo. Nuestros compa&ntilde;eros de establo nos los da el mismo Cristo. Y no quiera Dios que alguien se haya perdido por mi culpa&hellip;<br />&#8203;</font><br /><br /><span></span><font size="3">La imagen del Buen Pastor debe evocar en nosotros a esa persona que cuida y protege las ovejas encomendadas a su cuidado. &iquest;Tengo yo esa sensaci&oacute;n de paz, seguridad y confianza que debe darme el sentirme en buenas manos, en las manos de Dios Padre que &ldquo;pastorea mi alma&rdquo;?</font><br /><span></span><span style="color:rgb(0, 0, 0)"><br />&#8203;</span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Comentario al Evangelio del 19 de abril de 2026]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-19-de-abril-de-2026]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-19-de-abril-de-2026#comments]]></comments><pubDate>Sun, 19 Apr 2026 11:22:52 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-19-de-abril-de-2026</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.org&#8203;Queridos hermanos, paz y bien.Si en tiempos de Jes&uacute;s hubiera habido club de fans, seguramente el nivel de afiliaci&oacute;n al club de Jes&uacute;s hubiera sido muy alto. M&aacute;s que el de algunos cantantes hoy. En ese grupo de admiradores, que los ten&iacute;a y muchos, hab&iacute;a diversos grados de seguimiento. Los hab&iacute;a que se acercaban por curiosidad (y en M&uacute;rmansk, donde vivo, hay muchas person [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org<br /><br />&#8203;</span><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.<br /><br />Si en tiempos de Jes&uacute;s hubiera habido club de fans, seguramente el nivel de afiliaci&oacute;n al club de Jes&uacute;s hubiera sido muy alto. M&aacute;s que el de algunos cantantes hoy. En ese grupo de admiradores, que los ten&iacute;a y muchos, hab&iacute;a diversos grados de seguimiento. Los hab&iacute;a que se acercaban por curiosidad (y en M&uacute;rmansk, donde vivo, hay muchas personas que entran en la iglesia, por curiosidad; para algunos, es el primer paso hacia el encuentro con Cristo), a ver qu&eacute; era eso de Jes&uacute;s. Sobre todo, si hab&iacute;a comida gratis&hellip; Estaban con &Eacute;l&nbsp;<span style="font-weight:700">un tiempecito</span>, y luego se iban. Otros hab&iacute;a que se tomaban m&aacute;s en serio eso que dec&iacute;a el Maestro, y estaban dispuestos a viajar de un lado a otro,&nbsp;<span style="font-weight:700">una temporada</span>, para seguir profundizando en su mensaje. Al cabo de un tiempo, volv&iacute;an a sus quehaceres diarios, quiz&aacute; revitalizados por las&nbsp;<em>vitaminas espirituales</em>&nbsp;recibidas de Cristo. Por fin, los hab&iacute;a que todo lo dejaron para estar&nbsp;<span style="font-weight:700">siempre</span>&nbsp;con su amigo y acompa&ntilde;arle y estar con &Eacute;l en los buenos y en los malos momentos. Siempre podemos preguntarnos en qu&eacute; grupo nos podemos encuadrar, cuando vamos por el sendero de la vida.<br /><br />En este sendero de la vida asistimos a otro encuentro del Resucitado con sus disc&iacute;pulos. En esta ocasi&oacute;n, son dos que se van de Jerusal&eacute;n, entre enfadados y desilusionados. Innumerables fueron las esperanzas que quedaron incumplidas con la muerte de Jes&uacute;s. Sus disc&iacute;pulos, sus amigos, los mismos de su pueblo, su propia familia&hellip;, todos hab&iacute;an so&ntilde;ado mil y una cosas buenas sobre Jes&uacute;s de Nazaret. Y todos esperaban que sus triunfos les salpicaran y cambiaran el sentido de sus vidas. Sin embargo, todo acab&oacute; a los ojos de los hombres con un estruendoso fracaso. Jes&uacute;s es condenado a muerte y ajusticiado en una cruz, como un delincuente vulgar. Por eso, no es extra&ntilde;o que cuantos hab&iacute;an depositado en &eacute;l sus esperanzas, se sientan a su muerte desconcertados y tristes.<br /><br />Nosotros no estamos lejos de aquellos disc&iacute;pulos y seguidores de Jes&uacute;s. Muchas de nuestras esperanzas humanas tambi&eacute;n se han visto defraudadas. La propia Iglesia, a pesar de ser la depositaria de la Palabra de Jes&uacute;s, ha sufrido el desencanto y la desilusi&oacute;n, porque ha buscado lo que el Se&ntilde;or no pod&iacute;a ofrecerla. La ra&iacute;z de tanto desencanto es el escuchar parcialmente las palabras de Jes&uacute;s o hacer una lectura intencionada y no integra de la vida de Jes&uacute;s. Si nosotros nos decidi&eacute;ramos a leer toda la Escritura comprender&iacute;amos que el camino de Jes&uacute;s pasa por la cruz, que era necesario que el Mes&iacute;as padeciera para entrar en la gloria. Sobre Jes&uacute;s se nos dice que la muerte, y m&aacute;s concretamente aquella muerte que sufri&oacute;, era un camino por el que ten&iacute;a que pasar. Pero, por otro lado, s&oacute;lo era un camino, un trance. La muerte no era lo definitivo, no era la meta de ese camino. La meta era la vida plena cabe Dios.<br /><br />De lo que resulta que los caminos de Dios no son nuestros caminos, ni su calendario nuestro calendario, ni su esperanza la nuestra, ni su gloria el sentido que nosotros tenemos del &eacute;xito. Pero &iquest;c&oacute;mo convencer de ello a aquellos dos disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, vencidos por la desilusi&oacute;n, rendidos ante la evidencia de una muerte que hab&iacute;a segado por completo las expectativas que hab&iacute;an depositado en Jes&uacute;s? &iquest;C&oacute;mo hacerles ver que aquella muerte no era absurda? El misterioso acompa&ntilde;ante se sirve de unos viejos textos y de unos viejos gestos. Unos viejos y, puede conocidos textos que van a cobrar un sentido inesperadamente nuevo al relacionarlos con el destino de Jes&uacute;s. Y un destino incomprensible de Jes&uacute;s que cobra sentido cuando se contempla a la luz de esos textos.<br /><br />Las Escrituras aparecen como un traje hecho a medida para Jes&uacute;s: cada uno de los pasos dados por &Eacute;l en los &uacute;ltimos d&iacute;as de su vida estaba como preanunciado. Ahora todo encaja: la vieja escritura y los hechos recientes. &Eacute;sa es la invitaci&oacute;n que hoy se nos hace: a leer &laquo;el sentido cristiano del antiguo testamento&raquo;. Las viejas Escrituras adquieren una profundidad nueva.<br /><br />Quiz&aacute;, m&aacute;s que aferrarse al testimonio de textos concretos, lo que importa es descubrir una din&aacute;mica, una tendencia de fondo que conduce a la historia y destino de Jes&uacute;s. As&iacute;, esa historia y ese destino est&aacute;n dentro de la&nbsp;<em>l&oacute;gica de Dios en el seno de la &laquo;l&oacute;gica&raquo; de la historia humana,</em>&nbsp;una l&oacute;gica de Dios que ya se hab&iacute;a dejado entrever en la historia de la fe de la alianza con Israel. Se descubre as&iacute; la profunda unidad de un designio.<br />&#8203;<br />Y si la explicaci&oacute;n de Jes&uacute;s, las palabras que les comunica a lo largo del camino, despejan tanta oscuridad y dejan un horizonte luminoso, el viejo, pero inconfundible, gesto de bendecir la mesa es el que ahora los conduce al reconocimiento. El compa&ntilde;ero de camino no ha dicho nada sobre s&iacute; mismo, pero con ese gesto, despu&eacute;s de las palabras que les hab&iacute;a dirigido durante el camino, est&aacute; dicho todo. Se les abren los ojos y lo reconocen. Y todo da un viraje de ciento ochenta grados, todo da un vuelco decisivo en sus vidas.<br /><br />&iexcl;Qu&eacute; fuerza y qu&eacute; sentido pueden cobrar a veces palabras viejas y gestos viejos con tal de que encuentren en nosotros un grado m&iacute;nimo de apertura, un peque&ntilde;o resquicio! Los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s fueron con &Eacute;l todo el camino y no lo reconocieron, hasta que &laquo;alguien&raquo; hace con ellos lo que Cristo hubiera hecho. Es &Eacute;l, pero tienen que aprender a reconocerlo como ahora est&aacute;. Est&aacute; de una manera diferente, pero es &Eacute;l. Los relatos que siguen intentan resolver los problemas que suscita esta manera diferente en que ahora, resucitado, est&aacute;. Dios hab&iacute;a tomado una carne, la de Jes&uacute;s de Nazaret, con la encarnaci&oacute;n, con la resurrecci&oacute;n Dios nos revela que ha tomado toda la carne y la ha hecho suya; lo que Dios ha unido, por la encarnaci&oacute;n y la resurrecci&oacute;n, no lo puede separar el hombre.<br /><br />S&oacute;lo hay tres &laquo;lugares&raquo; en donde puedes encontrarte con Cristo resucitado: la Sagrada Escritura (porque &Eacute;l es la Palabra de Dios); en el partir del pan, en el doble sentido de la Eucarist&iacute;a y cada vez que compartimos el pan con alguien (Eucarist&iacute;a y sentido social); en la comunidad (por eso se les aparece apenas se juntan con los once otra vez; los once eran la comunidad primera representada oficialmente en un solo grupo). A Tom&aacute;s, que estaba fuera, no se le aparece, si record&aacute;is el Evangelio del domingo pasado, hasta que participa en la vida de la comunidad.<br /><br />En la Eucarist&iacute;a escuchamos las Escrituras, hacemos memoria de la bendici&oacute;n del pan por Jes&uacute;s: el Se&ntilde;or se hace de nuevo presente entre nosotros para confortarnos en el camino de la vida, para hacer que nos sintamos Iglesia que se congrega, para ayudarnos a vencer el desaliento y a descubrir un sentido donde no vemos nada, donde s&oacute;lo vemos absurdo.</font><br /><br /><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Comentario al Evangelio del 12 de abril de 2026]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-12-de-abril-de-2026]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-12-de-abril-de-2026#comments]]></comments><pubDate>Sun, 12 Apr 2026 15:50:17 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-12-de-abril-de-2026</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.orgQueridos hermanos, paz y bien.Seguimos respirando el aroma de la Pascua. Terminamos la Octava de la noche m&aacute;s grande de la historia de la humanidad. Ese momento de la vida de Cristo que da sentido a nuestra existencia.Nuestra vida no se puede concebir sin la fe. Muchos siguen pensando que es algo s&oacute;lo personal, que se trata la relaci&oacute;n individual con Dios, por medio de unas ciertas normas y expresada en la orac [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org</span><br /><br /><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.<br /></font><br /><font size="3">Seguimos respirando el aroma de la Pascua. Terminamos la Octava de la noche m&aacute;s grande de la historia de la humanidad. Ese momento de la vida de Cristo que da sentido a nuestra existencia.<br /></font><br /><font size="3">Nuestra vida no se puede concebir sin la fe. Muchos siguen pensando que es algo s&oacute;lo personal, que se trata la relaci&oacute;n individual con Dios, por medio de unas ciertas normas y expresada en la oraci&oacute;n a ese Dios, que habl&oacute; por medio de su Hijo, Jesucristo. Les gustar&iacute;a que la Iglesia se refiriera &uacute;nicamente a &ldquo;las cosas del Cielo&rdquo;. Pero ya san Juan XXIII record&oacute; que &ldquo;todo lo que ata&ntilde;e al hombre ata&ntilde;e a la Iglesia&rdquo;, al convocar el Concilio Vaticano II.<br /></font><br /><font size="3">Lo entendieron muy bien los primeros cristianos, de los que nos habla el relato de los Hechos de los Ap&oacute;stoles. En una especie de visi&oacute;n panor&aacute;mica, en un texto escrito poco despu&eacute;s de la Resurrecci&oacute;n, se nos narra c&oacute;mo la fe en Jesucristo resucitado, el haber recibido el Esp&iacute;ritu santo, nos incorpora a una comunidad cristiana, a la Iglesia. Una Iglesia que no se reduce &uacute;nicamente al Papa, los Cardenales, Obispos y religiosos, sino que est&aacute; formada por todos los creyentes, que tienen formas diversas de vida, pero con muchas cosas en com&uacute;n, como hemos o&iacute;do.<br /></font><br /><font size="3">Aunque no sabemos con certeza hasta qu&eacute; punto se llevaba a la pr&aacute;ctica lo que hemos escuchado (el caso de Anan&iacute;as y Safira, por ejemplo, cf. Hc 5, 1-11), sin duda la idea de compartir todo nos habla de un ideal al que debemos tender: si todos somos hermanos, por ser hijos de Dios, que no le falte nada a nadie en nuestras comunidades. No&nbsp;es que no valoraran&nbsp;los bienes de&nbsp;este mundo,&nbsp;sino que&nbsp;optaron por renunciar a todo uso&nbsp;ego&iacute;sta de lo que ten&iacute;an. El ideal cristiano no es la indigencia sino un mundo en el que&nbsp;&ldquo;nadie sea pobre&rdquo;&nbsp;(cf. Hch 4,34). Quien cree que Jes&uacute;s ha resucitado,&nbsp;no se somete a la esclavitud del poseer. El desapego de los bienes de este mundo sigue siendo una condici&oacute;n indispensable para quien cree&nbsp;en el Resucitado. Compartiendo,&nbsp;manifiesta la completa disponibilidad de&nbsp;ponerse a s&iacute; mismo al servicio de los hermanos.<br /></font><br /><font size="3">Compartir la Eucarist&iacute;a y la oraci&oacute;n es la base para que una comunidad sea el signo de que en el mundo est&aacute; presente y act&uacute;a&nbsp;el Esp&iacute;ritu del Resucitado.&nbsp;Juntos podemos ser recordatorio para los dem&aacute;s de que se puede vivir de otra manera.<br /></font><br /><font size="3">La segunda lectura, de la Primera Carta de Pedro, se dirige a paganos convertidos a la fe que, precisamente por eso, tienen muchos problemas. Escribiendo para diversos grupos de personas (casados, solteros, esclavos&hellip;), recuerda que las minor&iacute;as siempre se encuentran con problemas al comienzo.<br /></font><br /><font size="3">El texto de hoy nos recuerda la esperanza a la que estamos llamados, para que los problemas cotidianos no nos hagan olvidarla. Porque, como hemos escuchado al final, est&aacute; en juego nuestra salvaci&oacute;n. Esa salvaci&oacute;n a la que nos llama Dios Padre, que nos ha hecho sus hijos y, por medio de la muerte y resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s nos hace nacer de nuevo a una herencia incorruptible. Como hijos, estamos destinados a una herencia digna de su grandeza y de su infinita ternura.<br /></font><br /><font size="3">El autor nos invita a perseverar incluso en las dificultades, pues as&iacute; se consolidar&aacute; y purificar&aacute; la fe que profesamos, como el oro en el crisol, una imagen muy viva y muy usada en la Biblia. Esta fe nuestra, que tiene por objeto a Jesucristo a quien amamos y en quien creemos sin haberlo visto. De quien procede toda la alegr&iacute;a que experimentamos en este tiempo pascual.<br /></font><br /><font size="3">De las dificultades para creer nos habla tambi&eacute;n el Evangelio de Juan. En principio, todos los Ap&oacute;stoles tuvieron problemas. A estas preguntas Marcos, Lucas y Mateo responden diciendo que&nbsp;todos los ap&oacute;stoles&nbsp;dudaron. La fe en el Resucitado no ha resultado&nbsp;f&aacute;cil ni r&aacute;pida&nbsp;para ninguno; ha sido, por el contrario,&nbsp;un camino largo y fatigoso,&nbsp;a pesar de las muchas pruebas que Jes&uacute;s les ha dado de estar vivo y de haber entrado en la gloria del Padre.<br /></font><br /><font size="3">La respuesta que&nbsp;da el evangelista Juan es distinta; propone a Tom&aacute;s como s&iacute;mbolo de las dificultades por las que atraviesa&nbsp;todo cristiano para llegar a la fe. Es dif&iacute;cil saber por qu&eacute; se ha fijado Juan en este ap&oacute;stol&nbsp;en&nbsp;concreto. Sea por lo que sea, lo que Juan quiere ense&ntilde;ar a los cristianos de su comunidad, y tambi&eacute;n a nosotros,&nbsp;es que el Resucitado posee una vida que no puede ser captada por nuestros sentidos, ni tocada con las manos, ni vista con los ojos; solo puede ser alcanzada&nbsp;por la fe.&nbsp;Y esto vale tambi&eacute;n para los Ap&oacute;stoles, a pesar de la&nbsp;experiencia de encuentro que han tenido&nbsp;con el Resucitado. No se puede tener fe&nbsp;en aquello que se ha visto. Si alguien exige ver, verificar, tocar&hellip;&nbsp;debe renunciar a la fe. La Resurrecci&oacute;n no&nbsp;se&nbsp;puede&nbsp;demostrar cient&iacute;ficamente, pues pertenece a una realidad&nbsp;distinta:&nbsp;la realidad de Dios.<br /></font><br /><font size="3">Jes&uacute;s se aparece dos veces en siete d&iacute;as. La primera vez estaba ausente el ap&oacute;stol Tom&aacute;s, que al enterarse por sus compa&ntilde;eros no quiso dar cr&eacute;dito a sus palabras y pidi&oacute; &ldquo;pruebas palpables&rdquo; del acontecimiento. En la segunda aparici&oacute;n s&iacute; estaba presente Tom&aacute;s, a quien Jes&uacute;s invita a tocar sus llagas, a meter la mano en su costado traspasado. Ahora s&iacute;, Tomas confiesa humildemente &ldquo;Se&ntilde;or m&iacute;o y Dios m&iacute;o&rdquo; y Jes&uacute;s le reprocha su incredulidad, no haberse confiado en el testimonio de los dem&aacute;s ap&oacute;stoles. Si nosotros decimos: &ldquo;dichosos los que&nbsp;han visto&rdquo;, Jes&uacute;s, por el contrario, llama bienaventurados a los que no han visto, no porque hayan experimentado m&aacute;s dificultades en llegar a la fe y, por consiguiente, tengan m&aacute;s m&eacute;ritos, sino porque su fe es m&aacute;s genuina, m&aacute;s pura. Quien ve,&nbsp;posee la certeza de la evidencia, posee la prueba irrefutable de un hecho. &ldquo;Bienaventurados los que crean sin haber visto&rdquo;, es decir, los que acepten el testimonio de la vida y de la predicaci&oacute;n de la Iglesia. Es decir, todos nosotros que celebramos con tanto gozo este tiempo pascual.<br />&#8203;</font><br /><font size="3">El pasaje del evangelio de san Juan que hemos le&iacute;do, es una primera conclusi&oacute;n de todo el escrito. Por eso las &uacute;ltimas frases nos advierten que Jes&uacute;s hizo ante sus disc&iacute;pulos muchos otros signos, refiri&eacute;ndose a sus milagros y a todo su ministerio p&uacute;blico, a su pasi&oacute;n y a su resurrecci&oacute;n. Dando a entender, adem&aacute;s, que quedan muchos por contar y afirmando que los que ha presentado en su Evangelio tienen un solo objetivo: llevarnos a nosotros a creer en Cristo y, por la fe en &Eacute;l como Mes&iacute;as e Hijo de Dios, a obtener la salvaci&oacute;n. Como nos recuerda el Domingo de la Misericordia, que celebramos hoy, desde hace 26 a&ntilde;os, por inciativa de san Juan Pablo II. Todo por pura misericordia de Dios. Esta es la raz&oacute;n por la que leemos el Evangelio en cada Eucarist&iacute;a en la iglesia, porque alimenta nuestra fe.</font><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Comentario al Evangelio del 6 de abril de 2026]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-6-de-abril-de-2026]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-6-de-abril-de-2026#comments]]></comments><pubDate>Sun, 05 Apr 2026 23:27:20 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-6-de-abril-de-2026</guid><description><![CDATA[Virginia Fern&aacute;ndez Aguinacohttps://www.ciudadredonda.orgIniciamos la Octava de Pascua con el sentimiento de gozo y esperanza de la Vigilia Pascual. Durante toda la semana las lecturas remiten al Acontecimiento que sostiene la fe de millones de personas en la tierra. Una fe com&uacute;n,&nbsp;Jesucristo ha resucitado, y muchos matices y sensibilidades para la alegr&iacute;a y la respuesta.Pedro, cincuenta d&iacute;as despu&eacute;s, en Pentecost&eacute;s, fortalecido por el Esp&iacute;ritu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Virginia Fern&aacute;ndez Aguinaco</span><br />https://www.ciudadredonda.org<br /><br /><font size="3">Iniciamos la Octava de Pascua con el sentimiento de gozo y esperanza de la Vigilia Pascual. Durante toda la semana las lecturas remiten al Acontecimiento que sostiene la fe de millones de personas en la tierra. Una fe com&uacute;n,&nbsp;<em>Jesucristo ha resucitado</em>, y muchos matices y sensibilidades para la alegr&iacute;a y la respuesta.<br /></font><br /><font size="3">Pedro, cincuenta d&iacute;as despu&eacute;s, en Pentecost&eacute;s, fortalecido por el Esp&iacute;ritu Santo y rodeado de los once, afirma rotundamente que la resurrecci&oacute;n es el cumplimiento final del pacto dav&iacute;dico.&nbsp; La vinculaci&oacute;n de Jes&uacute;s con la&nbsp;estirpe, que establece Pedro, utiliza una l&oacute;gica jur&iacute;dica y prof&eacute;tica. David&nbsp;no es un simple dato geneal&oacute;gico, sino la piedra angular que sostiene la legitimidad de Jes&uacute;s como el Mes&iacute;as prometido. Parece, seg&uacute;n el libro de los Hechos, que muchos creyeron al oirle. Y muchos, a trav&eacute;s de los siglos,&nbsp; tambi&eacute;n cre&iacute;mos.<br /></font><br /><font size="3">Pedro fue testigo del sepulcro vac&iacute;o pero las mujeres, al amanecer del tercer d&iacute;a, vieron y escucharon al mismo Jes&uacute;s y recibieron su encargo: decid a mis hermanos que vayan a Galilea. &iexcl;Jes&uacute;s vive, ha vencido a la muerte!<br /></font><br /><font size="3">Mateo relata que el hecho portentoso fue negado y combatido desde aquel momento. Y as&iacute; sigue ocurriendo. El primer intento de ocultarlo, de evitar que la noticia se difundiera, fue el de los mismos que hab&iacute;an procurado la condena. Ser&iacute;a un esc&aacute;ndalo y una verg&uuml;enza para aquellos principales de la sociedad jud&iacute;a y un riesgo&nbsp; de muerte para los soldados romanos que custodiaron el sepulcro. &iquest;Y si alguno de los que nos decimos cristianos estuvi&eacute;ramos ocultando la verdad por miedo?<br /></font><br /><font size="3">Porque la fe es un riesgo y proclamar la verdad resulta, en el mejor de los casos, bastante inc&oacute;modo.<br />&#8203;</font><br /><font size="3">Deber&iacute;amos, a lo mejor, conocer y denunciar los ataques a la fe cristiana en y, seg&uacute;n nuestras posibilidades, ayudar a las v&iacute;ctimas de la persecuci&oacute;n religiosa que se da en nuestro tiempo con m&aacute;s intensidad que nunca.</font><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Comentario al Evangelio del Domingo de Ramos]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-domingo-de-ramos]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-domingo-de-ramos#comments]]></comments><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 15:21:34 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-domingo-de-ramos</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.org&#8203;Queridos hermanos, paz y bien.Hemos llegado al final de la Cuaresma, abordamos la Semana Santa, para la que nos hemos estado preparando, cada uno seg&uacute;n sus posibilidades. Estamos comenzando una nueva Semana Santa, que es una posibilidad para irnos configurando cada vez m&aacute;s con el Se&ntilde;or. Dejemos que lo escuchado en estos cinco domingos de Cuaresma y hoy en el relato de la Pasi&oacute;n cale en el coraz&oa [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org<br /><br />&#8203;</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)"><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.</font><br /><br /></span><font size="3">Hemos llegado al final de la Cuaresma, abordamos la Semana Santa, para la que nos hemos estado preparando, cada uno seg&uacute;n sus posibilidades. Estamos comenzando una nueva Semana Santa, que es una posibilidad para irnos configurando cada vez m&aacute;s con el Se&ntilde;or. Dejemos que lo escuchado en estos cinco domingos de Cuaresma y hoy en el relato de la Pasi&oacute;n cale en el coraz&oacute;n de cada uno de nosotros.</font><br /><br /><font size="3">Todos los evangelistas dedican largo espacio al relato de la Pasi&oacute;n y Muerte de Jes&uacute;s. Los hechos son fundamentalmente los mismos, aunque narrados desde perspectivas distintas. Cada evangelista presenta tambi&eacute;n detalles, episodios y llamadas de atenci&oacute;n que les son propias, poniendo as&iacute; de manifiesto su inter&eacute;s por algunos temas de catequesis considerados significativos y urgentes para sus respectivas comunidades. La versi&oacute;n de la Pasi&oacute;n que hoy se nos propone es la de san Mateo.&nbsp;No es un d&iacute;a para hacer largas reflexiones, porque ya de por s&iacute; la celebraci&oacute;n se alarga, pero s&iacute; me parece interesante comentar algunos aspectos de esta liturgia. No en vano el Domingo de Ramos es el p&oacute;rtico de la Semana Santa.</font><br /><br /><font size="3">El Domingo de Ramos comenz&oacute; todo. Jes&uacute;s llev&oacute; a cabo su &uacute;ltima procesi&oacute;n, una marcha hacia el destino de su vida entera, Jerusal&eacute;n. All&iacute; lleg&oacute;, para encontrarse con todo el pueblo, para dar a la gente, a todos, la posibilidad de que lo reconocieran y lo acogieran. Va con el amor de Dios como bandera, y la paz en las manos, ofreciendo gratuitamente un camino de felicidad y salvaci&oacute;n. Porque Jes&uacute;s siempre busc&oacute; la cercan&iacute;a y el encuentro.</font><br /><br /><font size="3">Mateo repite varias veces que &ldquo;todo esto ocurri&oacute; para que se cumpliera lo que escribieron los profetas&rdquo;. Desde el comienzo de su predicaci&oacute;n hasta la muerte en cruz, todo ha sido predicho. Nuestro evangelista resalta, sobre todo, un paralelismo entre la Pasi&oacute;n de Jes&uacute;s y el drama vivido por el justo del que habla el Salmo 22. Las correspondencias son tantas como para suponer que la intenci&oacute;n del autor del salmo hubiera sido darnos una descripci&oacute;n detallada de lo que le suceder&iacute;a al Mes&iacute;as. Al rev&eacute;s. Se debe a una selecci&oacute;n interesada del evangelista, quien ha querido contarnos la Pasi&oacute;n y Muerte de Jes&uacute;s teniendo presente el esquema de este salmo.</font><br /><br /><font size="3">Mateo escribe su evangelio para los jud&iacute;os, que han sido adoctrinados por los rabinos para esperar a un Mes&iacute;as vencedor, grande y potente. Y lo ha hecho para ayudar a los lectores a ir m&aacute;s all&aacute; de la mera cr&oacute;nica de los acontecimientos y abrirse al significado profundo de lo que suced&iacute;a. Para que vieran al Crucificado como al Mes&iacute;as esperado. Dios no ha salvado milagrosamente a Cristo de una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, no ha impedido la injusticia y la muerte de su Hijo, pero ha trasformado su derrota en victoria, su muerte en nacimiento, para que surja una vida sin fin.</font><br /><br /><font size="3">Tambi&eacute;n es interesante c&oacute;mo Mateo presenta a un Jes&uacute;s pacifista, totalmente en contra de la violencia. &ldquo;Quien a espada mata, a espada muere&rdquo;. De alguna manera, los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s debemos ser hijos de la paz. Lo remarca a menudo el Papa Le&oacute;n XIV, hablando en contra de todas las guerras que en el mundo hay abiertas. Los primeros cristianos lo ten&iacute;an claro: un disc&iacute;pulo de Cristo debe estar dispuesto, como el Maestro, a dar la vida por el hermano y no a matarlo; nunca matarlo, por ninguna raz&oacute;n. Los m&aacute;rtires de todos los siglos nos lo recuerdan.</font><br /><br /><font size="3">Mateo es el &uacute;nico evangelista que narra la muerte de Judas. Judas Iscariote representa a todos los que se entusiasman con Jes&uacute;s, pero luego, al ver que no cumple sus expectativas, lo abandonan o se pasan al bando de los perseguidores.</font><br /><br /><font size="3">No sabemos muy bien lo que pensar&iacute;a Judas despu&eacute;s de entregar al Maestro, pero, cuando se dio cuenta de lo que hab&iacute;a hecho, y sabiendo que no ten&iacute;a amigos entre los Disc&iacute;pulos, quiso buscar ayuda. Pero, para su desgracia, recurri&oacute; a las personas menos adecuadas para entenderle: los sumos sacerdotes que se hab&iacute;an aprovechado de &eacute;l. Si se hubiera vuelto a Cristo, seguramente la historia habr&iacute;a acabado de otra manera.</font><br /><br /><font size="3">Voy terminando. S&oacute;lo el evangelista Mateo recuerda que colocaron una guardia armada para custodiar el sepulcro. Parecer&iacute;a que ha triunfado el mal, el justo ha sido vencido y encerrado para toda la eternidad en una tumba. Es lo que sienten y piensan muchas personas en nuestro d&iacute;as. Que no hay justicia, que los pobres no tienen salvaci&oacute;n. Pero Dios, inesperadamente, har&aacute; girar la piedra del sepulcro por un &aacute;ngel, que se sentar&aacute; encima de ella para anunciar a todos la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or. El mal, la muerte, ya no tienen la &uacute;ltima palabra.<br />&#8203;</font><br /><font size="3">La marcha del Se&ntilde;or no ha terminado. Hoy sigue caminando hacia cada uno de nosotros, porque quiere estar cerca de todos. &Eacute;l quiere estar cerca de los ancianos y de los j&oacute;venes, de los enfermos, de los obreros, de los catedr&aacute;ticos y, sobre todo, de los pobres, que son sus favoritos.</font><br /><font size="3">El Se&ntilde;or camina tambi&eacute;n hacia ti. Quiere encontrarse contigo. Quiere que sepas reconocerle y acogerle, porque quiere cenar en tu casa. A &Eacute;l le gusta siempre la cercan&iacute;a y la intimidad. Debes salir a su encuentro. No le puedes decepcionar.</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[¿Crees esto?]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/crees-esto]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/crees-esto#comments]]></comments><pubDate>Sun, 22 Mar 2026 10:53:29 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/crees-esto</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.orgQueridos hermanos, paz y bien.Este tiempo de Cuaresma nos ha ido introduciendo en el conocimiento de Jes&uacute;s. Lo hemos visto tentado, y saliendo vencedor de la tentaci&oacute;n; lo hemos visto revestido de gloria, y hemos o&iacute;do el testimonio del Padre que lo revela como su hijo amado; lo hemos visto como un aguador singular que nos trae el agua viva, la &uacute;nica que puede calmar nuestra sed; lo hemos visto como el po [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org<br /><br /></span><span style="color:rgb(97, 97, 97)"></span><span style="color:rgb(0, 0, 0)"><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.</font></span><span style="color:rgb(97, 97, 97)"><br /><br /></span><font size="3">Este tiempo de Cuaresma nos ha ido introduciendo en el conocimiento de Jes&uacute;s. Lo hemos visto tentado, y saliendo vencedor de la tentaci&oacute;n; lo hemos visto revestido de gloria, y hemos o&iacute;do el testimonio del Padre que lo revela como su hijo amado; lo hemos visto como un aguador singular que nos trae el agua viva, la &uacute;nica que puede calmar nuestra sed; lo hemos visto como el portador de la luz, como la luz del mundo que rasga nuestras tinieblas, que abre nuestros ojos. Hoy se revela una dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda de su persona.<br /></font><br /><font size="3">Ya en el episodio del ciego de nacimiento se anunciaba en cierto modo esta otra escena. El joven ciego ten&iacute;a la muerte localizada en las pupilas: no estaban simplemente enfermas; estaban lisa y llanamente muertas. Y Jes&uacute;s las unta con barro y manda al joven que cumpla una peque&ntilde;a r&uacute;brica: lavarse en la piscina del enviado. Y as&iacute; le nace la vista, as&iacute; le &laquo;resucita&raquo; la vista. Es una resurrecci&oacute;n localizada, limitada. Pero L&aacute;zaro ten&iacute;a la muerte desparramada por todo su ser. Y hac&iacute;a falta una resurrecci&oacute;n general, de todo su ser.<br /></font><br /><font size="3">Cuando confesamos que Jes&uacute;s es Se&ntilde;or, &iquest;qu&eacute; queremos decir? Entre otras cosas, &eacute;sta: que tiene poder sobre la muerte, que manda donde manda la muerte, que su se&ntilde;or&iacute;o llega hasta esa frontera &uacute;ltima de la muerte. S&iacute;, el Se&ntilde;or se nos revela aqu&iacute; de forma suprema: es el saqueador de tumbas. Si la &uacute;ltima obra de corporal de misericordia que nos propon&iacute;a el catecismo era la de enterrar a los muertos, ahora conocemos cu&aacute;l es la &uacute;ltima obra corporal de la misericordia de Dios: desenterrar a los muertos, ser ladr&oacute;n de tumbas.<br /></font><br /><font size="3">El camino de Cuaresma no nos ha invitado s&oacute;lo a un conocimiento te&oacute;rico, meramente nocional, del Se&ntilde;or. Nos ha invitado a un conocimiento real, a una relaci&oacute;n real, a la relaci&oacute;n de fe. Hoy nos lo dice la palabra misma de Jes&uacute;s: &laquo;Yo soy la resurrecci&oacute;n y la vida. El que cree en m&iacute; vivir&aacute;&raquo;. &iquest;C&oacute;mo vivir la fe? &iquest;C&oacute;mo ejercer la fe en relaci&oacute;n con &Eacute;l? Creer es ser disc&iacute;pulos suyos, que acogen su palabra y su mandamiento; es reconocerlo como el rostro de Dios, como la manifestaci&oacute;n del amor de Dios; es descansar en &Eacute;l nuestra vida; es vivir adheridos a &Eacute;l, como las ramas al &aacute;rbol, dejando que su vida fluya hacia nosotros y nos haga florecer y dar fruto, porque sin &Eacute;l no podemos hacer nada, no podemos ser nada.<br /></font><br /><font size="3">Importa insistir en esto, porque ah&iacute; es donde todo el misterio y toda la verdad de Jes&uacute;s se nos revelan. La revivificaci&oacute;n de L&aacute;zaro es un signo. A trav&eacute;s de este signo se nos da a conocer qui&eacute;n es Jes&uacute;s para nosotros. Tambi&eacute;n de Eliseo se nos cuenta en la Escritura que resucit&oacute; a un ni&ntilde;o. Y otra historia parecida se narra del ap&oacute;stol Pablo. Pero Eliseo y Pablo eran hombres de Dios, un profeta de Yahv&eacute; y un ap&oacute;stol de Jesucristo: nada menos y nada m&aacute;s. Jes&uacute;s es mucho m&aacute;s: es la resurrecci&oacute;n y la vida. En ning&uacute;n otro podemos encontrarla. Por eso nuestra relaci&oacute;n para con &Eacute;l es una relaci&oacute;n de fe, una relaci&oacute;n de comuni&oacute;n en la que nuestro ser se afianza y nuestra vida vence su precariedad, su condici&oacute;n caduca. Esa relaci&oacute;n nos hace participar en el ser mismo de Dios. Jes&uacute;s es la Vida de nuestra vida.<br /></font><br /><font size="3">El camino de Cuaresma nos ha querido introducir tambi&eacute;n en la vida de oraci&oacute;n. Hoy aprendemos una forma de orar muy sencilla. Las hermanas de L&aacute;zaro mandan recado a Jes&uacute;s. Le dicen sencillamente: &laquo;tu amigo est&aacute; enfermo&raquo;. Est&aacute; dicho todo. &Eacute;l necesita pocas palabras. Basta que nos salgan de dentro. Podemos sentir que el Se&ntilde;or nos da la callada por respuesta, como pudieron pensarlo tambi&eacute;n Marta y Mar&iacute;a. Sigamos descansando en &Eacute;l nuestra confianza, no nos encerremos en el desenga&ntilde;o, en la amargura, en el resentimiento. No lo repudiemos, ni en secreto ni en p&uacute;blico. No lo eliminemos de nuestra vida como una palabra vac&iacute;a, in&uacute;til. Dejemos que corra de su cuenta el momento en que responda a nuestras preguntas, a nuestras peticiones. El calendario de nuestras vidas est&aacute; en las manos de Dios. Que sea &Eacute;l quien fije las fechas.<br /></font><br /><font size="3">Jes&uacute;s mismo se revela ante nosotros como orante en presencia del Padre. Su palabra manifiesta la comuni&oacute;n y la confianza que tiene ante el Padre. Antes de que se haya cumplido el signo, Jes&uacute;s dice: &laquo;Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo s&eacute; que t&uacute; me escuchas siempre&raquo;. Es que orar, en el fondo, no es otra cosa que disponernos a recibir lo que Dios espont&aacute;neamente nos quiere dar. El Padre lo escucha siempre, tambi&eacute;n ahora, en su condici&oacute;n gloriosa, en la que intercede continuamente por nosotros ante &Eacute;l. El Padre nos escucha si oramos en &Eacute;l, desde &Eacute;l, con &Eacute;l.</font><br /><font size="3"><br />Quisiera prestar atenci&oacute;n al llanto de Jes&uacute;s. El cristiano no debe dudar de que la muerte es el nacimiento a una nueva vida, pero, cuando un amigo o un pariente se va, es inevitable llorar. Sabemos que la muerte no es el final del camino, que nuestro ser querido est&aacute; ya con Dios, libre de todas las ataduras terrenales, pero estamos tristes por la separaci&oacute;n temporal.<br /></font><br /><font size="3">Pero hay dos tipos de llanto. Uno es el que no tiene fin, desconsolado, porque la persona que llora cree que no hay nada m&aacute;s despu&eacute;s de la muerte. Que todo se acaba aqu&iacute;. El segundo es la manera en que Jes&uacute;s llora ante la tumba de L&aacute;zaro. El primero es un llanto de desesperaci&oacute;n, como sol&iacute;an hacer las pla&ntilde;ideras en su momento. El segundo es un llanto sereno, digno, que sabe que espera consuelo. &Eacute;ste es el llanto cristiano.<br /></font><br /><font size="3">Cuando Jes&uacute;s ha expresado sus emociones, pide que retiren la piedra. Es una orden que se dirige a la comunidad y a todos los que piensan el mundo de los vivos est&aacute; separado del de los muertos, sin comunicaci&oacute;n posible. El que cree en el Hijo de Dios Resucitado sabe que todos est&aacute;n vivos, pero de forma diferente. Todas las barreras han sido retiradas en la Pascua, para que pasemos de un mundo al otro sin morir. La oraci&oacute;n que Jes&uacute;s dirige al Padre es la petici&oacute;n de luz para la gente que lo rodea. Pide que todos puedan comprender el significado profundo del signo que est&aacute; a punto de realizar, y que lleguen a creer en &Eacute;l, en el Se&ntilde;or de la Vida.<br /></font><br /><font size="3">En el Evangelio se insin&uacute;an las dos resurrecciones, que se operan ante la palabra de Cristo: la de L&aacute;zaro y la de Marta:</font><br /><font size="3">&ndash; La de L&aacute;zaro. Jes&uacute;s abri&oacute; su sepulcro. Nos anuncia que tambi&eacute;n abrir&aacute; el nuestro. &Eacute;l puede sacar a cualquier hombre de su sepulcro: material, psicol&oacute;gico o espiritual &hellip; La &uacute;ltima palabra no la tiene la muerte sino la vida.</font><br /><font size="3">&ndash; La resurrecci&oacute;n de Marta va en la l&iacute;nea de la dimensi&oacute;n espiritual. Y es que, como ella, podemos estar muertos antes de morir: por la tristeza, el desencanto o el des&aacute;nimo&hellip;Pero lo que m&aacute;s nos hace morir es la falta de amor. Que es falta de fe, porque&nbsp;<em>&laquo;quien no ama no ha conocido a Dios&raquo;</em>, por mucho que sepa teolog&iacute;a&hellip;. Amar es conocer a Dios. Marta fallaba en la fe, se mor&iacute;a. Pero al escuchar la Palabra poderosa de Cristo resucit&oacute;: &laquo;<span style="font-weight:700">S&iacute;, Se&ntilde;or, yo creo</span>.&rdquo; Y todo se llen&oacute; de esperanza y todo empez&oacute; a ser nuevo.<em>&nbsp;<br />&#8203;</em></font><br /><font size="3">Este domingo recibimos este anuncio. No somos la resurrecci&oacute;n y la vida, pero podemos vivir como resucitados. Hoy se nos anuncia una vez m&aacute;s la esencia del mensaje del Se&ntilde;or: s&oacute;lo triunfa el amor.</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[“Creo, Señor.”]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/creo-senor]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/creo-senor#comments]]></comments><pubDate>Sun, 15 Mar 2026 11:19:40 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/creo-senor</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.org&#8203;Queridos hermanos, paz y bien.El cuarto domingo de Cuaresma es el&nbsp;Domingo Laetare, tambi&eacute;n conocido como el&nbsp;Domingo de la Alegr&iacute;a, por las primeras palabras de la ant&iacute;fona de entrada de la Misa:&nbsp;&laquo;Laetare, Jerusalem&raquo;&nbsp;(&laquo;Al&eacute;grate, Jerusal&eacute;n&raquo;).&nbsp;&nbsp;Este d&iacute;a supone un recordatorio a los fieles de la cercan&iacute;a de la Pascua y el triun [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org<br /><br />&#8203;</span><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.<br /></font><br /><font size="3">El cuarto domingo de Cuaresma es el&nbsp;<span style="font-weight:700">Domingo Laetare</span>, tambi&eacute;n conocido como el&nbsp;<span style="font-weight:700">Domingo de la Alegr&iacute;a</span>, por las primeras palabras de la ant&iacute;fona de entrada de la Misa:&nbsp;<em>&laquo;Laetare, Jerusalem&raquo;</em>&nbsp;(&laquo;Al&eacute;grate, Jerusal&eacute;n&raquo;).&nbsp;&nbsp;Este d&iacute;a supone un recordatorio a los fieles de la cercan&iacute;a de la Pascua y el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. Tambi&eacute;n la oraci&oacute;n colecta (<em>haz que el pueblo cristiano se apresure, con&nbsp;<span style="font-weight:700">fe gozosa</span>&nbsp;y entrega diligente, a celebrar las pr&oacute;ximas fiestas pascuales</em>) y la oraci&oacute;n sobre las ofrendas (<em>Se&ntilde;or, al&nbsp;<span style="font-weight:700">ofrecerte alegres</span>&nbsp;los dones de la eterna salvaci&oacute;n, te rogamos nos ayudes a celebrarlos con fe verdadera y a saber ofrec&eacute;rtelos de modo adecuado por la salvaci&oacute;n del mundo</em>) nos invitan a la alegr&iacute;a.<br /></font><br /><font size="3">La Palabra de Dios, en cualquier tiempo lit&uacute;rgico es siempre muy sugerente, pero en este periodo de Cuaresma est&aacute; llena de im&aacute;genes que nos ayudan a relacionarla con nuestra vida, aqu&iacute; y ahora. El primer domingo era la imagen del desierto como lugar de silencio y revisi&oacute;n; el segundo domingo la monta&ntilde;a como lugar de encuentro con Dios y de oraci&oacute;n; la semana pasada el pozo y el agua como s&iacute;mbolo de una vida llena de sentido que da Dios. Hoy seguimos adelante por el camino con Jes&uacute;s, y encontramos la luz, ese &ldquo;abrir los ojos&rdquo; que Dios nos propone siempre para descubrirle cerca de nosotros, pero con otros par&aacute;metros distintos a los que rigen nuestra sociedad. Esa luz que nos ayuda a ver las cosas como el mismo Dios las ve.<br /></font><br /><font size="3">Es que Dios ve las cosas de manera diversa a como las percibimos los hombres. Lo experiment&oacute; el profeta Samuel, despu&eacute;s de ver a los siete hijos de Jes&eacute;, sin que entre ellos estuviera el elegido del Se&ntilde;or. Al o&iacute;r que todav&iacute;a queda un hijo, &ldquo;el peque&ntilde;o&rdquo;, Samuel empieza a entender que la elecci&oacute;n de Dios, la llamada, no depende ni de la edad ni de la fuerza ni de los m&eacute;ritos personales, sino de la pura gracia de Dios. Aunque al principio, el profeta se deja impresionar por las apariencias. Nos pasa a todos. Nos quedamos en la superficie, hacemos juicios precipitados y muchas veces injustos sobre las personas.<br /></font><br /><font size="3">Dios se rige por otros principios. &iquest;Por qu&eacute; act&uacute;a as&iacute;? Porque &Eacute;l no ve a las personas como las vemos nosotros, sino que Su mirada penetra el coraz&oacute;n y sabe de lo que somos capaces. Del peque&ntilde;o David hizo un testigo admirable en la defensa de la fe en &Eacute;l, el &uacute;nico Dios vivo y verdadero. Esta primera lectura nos estimula a revisar nuestros (pre)juicios a la luz y con la mirada del Se&ntilde;or.<br /></font><br /><font size="3">Si David se convirti&oacute; en testigo del Se&ntilde;or, tambi&eacute;n lo hizo el ciego de nacimiento. Para la sociedad, era un marginado, inh&aacute;bil e incapaz de cualquier cosa, por enfermo y, consiguientemente, pecador. Es a &eacute;l al que Cristo se acerca, para que se manifiesten las obras de Dios. Se fija en &eacute;l, lo llama, lo elige y le encarga una nueva misi&oacute;n. Le cambia la vida, aunque poco a poco. Como le pas&oacute; a la samaritana. Igual que la protagonista del Evangelio de la semana pasada, al principio no sab&iacute;a bien con Qui&eacute;n estaba hablando. S&oacute;lo gradualmente se va abriendo su mente, y acaba reconoci&eacute;ndole como al Mes&iacute;as. Recuperando la visi&oacute;n f&iacute;sica, se le abren tambi&eacute;n los ojos del alma.<br /></font><br /><font size="3">La samaritana corri&oacute; a hablar del &ldquo;profeta&rdquo; con el que se hab&iacute;a encontrado, y el exciego tampoco tarda en hablar de su encuentro con Jes&uacute;s. Primero da testimonio ante sus paisanos de ese hombre, que dudan de si es &eacute;l o uno que se le parece. Despu&eacute;s ante los fariseos, que quer&iacute;an acusar a Jes&uacute;s de curar en s&aacute;bado, cosa prohibid&iacute;sima por la ley. En su presencia, reconoce al que le ha devuelto la vista como &ldquo;un profeta&rdquo;. En una segunda visita (que no aparece hoy en la lectura, cfr. Jn 9, 27-34) se reconoce como &ldquo;disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s&rdquo;. Y no solo eso, sino que les pregunta si tambi&eacute;n ellos quieren convertirse en disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s. Por supuesto, acaban expulsando a este hombre de la sinagoga. Ya no es de los suyos.<br /></font><br /><font size="3">Por fin, acaba confesando su fe delante del mismo Cristo. El Maestro le hace la pregunta que acabar&aacute; de cambiar la vida de este personaje: &ldquo;&iquest;Crees t&uacute; en el Hijo del hombre?&rdquo; &iquest;Qui&eacute;n es? El mismo Jes&uacute;s le dice: &ldquo;Lo est&aacute;s viendo&rdquo;. Porque, despu&eacute;s de la curaci&oacute;n, ya no era ciego, ni f&iacute;sica ni espiritualmente. Y sigue la confesi&oacute;n de fe: &ldquo;<span style="font-weight:700">Creo, Se&ntilde;or</span>&rdquo;. La misma que han hecho a lo largo de la historia de la Iglesia tantas y tantas personas, como lo hicimos nosotros (o lo hicieron por nosotros) el d&iacute;a de nuestro Bautismo.<br /></font><br /><font size="3">El tiempo de Cuaresma es una catequesis que nos ha de preparar para &ldquo;caminar como hijos de la luz, buscando lo que agrada al Se&ntilde;or&rdquo;, como dice San Pablo hoy a los cristianos de &Eacute;feso. Jes&uacute;s es la LUZ, con may&uacute;sculas, esa que nos ayudar&aacute; a verle a &Eacute;l cerca de nosotros, y a vernos a nosotros mismos, y reconocernos como sus disc&iacute;pulos, invitados a dar testimonio de lo que Dios ha hecho con nosotros y en nuestras vidas. No somos &ldquo;superhombres&rdquo;, tampoco David y el ciego lo fueron, pero con la fuerza de Dios llegaron a ser &ldquo;como una luz&rdquo; en medio de las personas con las que conviv&iacute;an, y eso s&iacute; que est&aacute; a nuestro alcance.<br />&#8203;</font><br /><font size="3">Este domingo cuarto de Cuaresma nos invita a la conversi&oacute;n, a abrir los ojos para sanarnos de los prejuicios, a un cambio de actitud y mentalidad, a ver de verdad la vida, como Dios la ve, tal cual es y no como la hemos opacado. Caminemos como hijos de la luz y demos mucho fruto, fruto de bondad, justicia y verdad, como dice el Ap&oacute;stol. Renovemos cada d&iacute;a esa afirmaci&oacute;n del protagonista de nuestro Evangelio de hoy, repitiendo con convicci&oacute;n: &ldquo;<span style="font-weight:700">Creo, Se&ntilde;or</span>&rdquo;. Seamos verdaderos hijos de la luz.</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Comentario al Evangelio del 8 de marzo de 2026]]></title><link><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-8-de-marzo-de-2026]]></link><comments><![CDATA[http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-8-de-marzo-de-2026#comments]]></comments><pubDate>Sun, 08 Mar 2026 15:10:51 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.sanmigueldecaborojo.org/blog---fe-viva/comentario-al-evangelio-del-8-de-marzo-de-2026</guid><description><![CDATA[Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.https://www.ciudadredonda.orgQueridos hermanos, paz y bien.Seguimos nuestra peregrinaci&oacute;n por el camino de la Cuaresma. En la oraci&oacute;n colecta del primer domingo de Cuaresma ped&iacute;a&shy;mos a Dios que nos concediera avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud. La liturgia de la Palabra de ese domingo de Cuaresma nos presentaba ese misterio de Cristo: lo ve&iacute;amos expuesto a las tentaciones y lo ve&iacute;am [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por:&nbsp; Alejandro Carbajo, C.M.F.</span><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)">https://www.ciudadredonda.org</span><br /><br /><font size="3">Queridos hermanos, paz y bien.</font><br /><br /><font size="3">Seguimos nuestra peregrinaci&oacute;n por el camino de la Cuaresma. En la oraci&oacute;n colecta del primer domingo de Cuaresma ped&iacute;a&shy;mos a Dios que nos concediera avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud. La liturgia de la Palabra de ese domingo de Cuaresma nos presentaba ese misterio de Cristo: lo ve&iacute;amos expuesto a las tentaciones y lo ve&iacute;amos tambi&eacute;n salir vencedor; el domingo pasado era la escena de la Transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s la que nos invitaba a verlo en su aspecto com&uacute;n y corriente (con el traje de faena de todos los d&iacute;as) y en una anticipaci&oacute;n de su gloria (el traje de fiesta de la Pascua: el rostro brillan&shy;te como el sol y los vestidos resplande&shy;cientes). Hoy nos asomamos de nuevo a ese pozo sin fondo de su misterio: lo vemos como a uno de nosotros, un ser de necesidades y deseos: siente la fatiga del camino y tiene sed; y lo vemos como el que nos ofrece a todos el agua viva, y trae as&iacute; respuesta y cumplimiento (respuesta cumplida) a nuestras necesidades y deseos &uacute;ltimos.</font><br /><br /><font size="3">Eso no significa que esa respuesta sea f&aacute;cil de aceptar o entender. La experiencia de Israel (que deja los ajos y cebollas de Egipto y los a&ntilde;ora) se repite en la vida de cada cristiano. Toda conversi&oacute;n es un abandono de la &ldquo;tierra de la esclavitud&rdquo; y se&ntilde;ala el inicio de un &eacute;xodo. Los primeros momentos de la nueva vida pueden trascurrir serenamente, sobre todo si nos ayuda la buena voluntad y el entusiasmo y recibimos ayuda de nuestros hermanos en la fe. Despu&eacute;s, comienza inevitablemente la a&ntilde;oranza, la nostalgia y, a veces, la desilusi&oacute;n que experimentamos al contacto con la vida de la comunidad cristiana.</font><br /><br /><font size="3">Aparecen las dudas, las vacilaciones y la tentaci&oacute;n de cuestionar la elecci&oacute;n hecha. Se siente la necesidad de alg&uacute;n signo; exigimos a Dios que d&eacute; pruebas concretas de su fidelidad. No hay que extra&ntilde;arse de que surjan estos momentos dif&iacute;ciles: son la se&ntilde;al de que hemos llegado, como Israel, a Mas&aacute;-Merib&aacute;. Tambi&eacute;n con nosotros el Se&ntilde;or se mostrar&aacute; paciente. Tambi&eacute;n ofrecer&aacute; una se&ntilde;al a nuestra fe d&eacute;bil y tambaleante: el agua prodigiosa que brota de Cristo, su Esp&iacute;ritu, su Palabra y su Pan.</font><br /><br /><font size="3">La sequ&iacute;a que experimentan muchas zonas del mundo nos ha hecho caer en la cuenta de lo preciosa e imprescindible que es el agua, sobre todo esta agua tan bien cernida de la llovizna. La hermana agua: &uacute;til, casta, humilde. Hemos aprendido a echarla de menos y a tener m&aacute;s cuidado con ella. Incluso especulan con que las guerras del futuro podr&aacute;n tener lugar por causa del agua.</font><br /><br /><font size="3">Si alguna vez hemos sufrido sed, sabemos lo mal que se pasa. Cuando se acaba en una excursi&oacute;n, cuando la cortan por obras o por una aver&iacute;a, echamos de menos ese l&iacute;quido elemento. De esta suerte aprendemos a conocer y apreciar el don de Dios. Porque, sin agua, la tierra se endurece. Sin esa agua que es Dios mismo, sin el Esp&iacute;ritu de Dios, sin el conocimiento de Dios y sin el amor a Dios manifestados en Jes&uacute;s y derramados por el Esp&iacute;ritu en nuestros corazones, tambi&eacute;n nosotros nos endurecemos: perdemos sensibilidad humana, se crispan m&aacute;s nues&shy;tras relaciones, nos volvemos menos porosos y receptivos, se estrechan nuestra apertura y nuestra capacidad de acogida. Por el contrario, la presencia del don de Dios nos vuelve m&aacute;s esponjosos, m&aacute;s receptivos, con mayor capacidad de acogida y de escucha.</font><br /><br /><font size="3">Sin esa agua que es el mismo Dios, las ciudades se llenan de contaminaci&oacute;n y la atm&oacute;sfera se vuelve irrespirable. Por el contrario, cuando Dios hace acto de presencia, se va creando comunidad.</font><br /><font size="3">Sin esa agua que es el mismo Dios, muchos buscan sustitutos que no pueden calmar nuestra sed, como le pasaba a la samaritana, mujer de sexualidad inquieta, que andaba ya por el quinto o sexto marido. Es que el amor de Dios &ndash; lo demuestran las historias de muchos creyentes &ndash; puede llenar de tal manera que las necesidades f&iacute;sicas quedan mitigadas (ascesis) y puede renunciarse a la mujer o al marido (castidad consagrada de los c&eacute;libes y las v&iacute;rgenes).</font><br /><br /><font size="3">El problema del que se habla en las lecturas no es simplemente de sed, sino de fe, de sentido de la vida. Jes&uacute;s, despu&eacute;s de pedirle de beber a la samaritana, suscita una sed m&aacute;s profunda en su coraz&oacute;n. Una sed que s&oacute;lo puede saciarse con agua viva. Aquella que no venden embotellada en ning&uacute;n comercio, sino que ofrece el que es la Vida. Al coraz&oacute;n insaciable del hombre s&oacute;lo puede colmar el agua viva del Inagotable. La herida que Dios ha abierto en nosotros s&oacute;lo puede ser resta&ntilde;ada por Dios mismo: &laquo;<em>nos hiciste, Se&ntilde;or, para ti y nuestro coraz&oacute;n estar&aacute; inquieto hasta que descanse en ti</em>&raquo; (san Agust&iacute;n).</font><br /><br /><font size="3">Hoy Jes&uacute;s sigue pidi&eacute;ndote de beber. El vuelve a salir a tu encuentro sinti&eacute;ndose necesitado de ti. Se hace d&eacute;bil para que puedas tener acceso a su amor infinito. Nos pide de beber a nosotros que vivimos inquietos, llenos de deseos insatisfechos. V&iacute;ctimas de una sociedad que se ha especializado en crearnos necesidades. Nos rodea la publicidad en torno al consumo creciente. No estamos ni mucho menos satisfechos con lo que somos, hacemos y poseemos&hellip;, siempre se nos espolea a desear m&aacute;s.</font><br /><br /><font size="3">Por eso Dios, que ve nuestro coraz&oacute;n insaciable y que conoce nuestras inquietudes, vuelve a salirnos al encuentro. El Dios que se las sabe todas para meterse en tu vida, vuelve a decirte: &laquo;Si conocieras el don de Dios y qui&eacute;n es el que te pide de beber&hellip;&raquo; &laquo;Yo soy&raquo;, el que acaso, sin saberlo, est&aacute;s buscando. Yo soy el Esperado. El encuentro con &Eacute;l, aparentemente fortuito, despierta el deseo de infinito, nostalgia: &laquo;Quien tenga sed que venga y beba y de sus entra&ntilde;as brotar&aacute; una fuente que salte hasta la vida eterna&raquo;. &Eacute;l es el agua de la roca, el agua del costado que brot&oacute; de la lanzada en el cuerpo muerto del Crucificado, el agua que &Eacute;l mismo ofrece a la samaritana.<br />&#8203;</font><br /><font size="3">La Cuaresma es un tiempo propicio para reavivar la gracia del bautismo y vivir la Vida nueva que un d&iacute;a, por el Esp&iacute;ritu, fue derramada en nuestros corazones. La Cuaresma se vive retornando a aquella fuente de la que brota la vida. Una invitaci&oacute;n especial que podr&iacute;amos recibir para la semana entrante es &eacute;sta: vivir el esp&iacute;ritu de oraci&oacute;n; practicar la oraci&oacute;n en esp&iacute;ritu y verdad.</font><br /><font size="3">&iquest;Qu&eacute; hace esta mujer despu&eacute;s de haber encontrado a Cristo?&nbsp;<em>Abandona el c&aacute;ntaro&nbsp;</em>(no le sirve porque ha encontrado el &ldquo;agua viva&rdquo;) y&nbsp;<em>corre a anunciar a otros&nbsp;</em>su descubrimiento y su felicidad. Es la invitaci&oacute;n a ser misioneros, ap&oacute;stoles, catequistas, a proclamar a todas las gentes la alegr&iacute;a y la paz que llena a quien encuentra al Se&ntilde;or y bebe su agua.</font><br /><span style="color:rgb(0, 0, 0)"><font size="3">&#8203;</font></span></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>